Refinería de Dos Bocas se acerca al 80% de su capacidad y fortalece la soberanía energética de México

La refinería Olmeca, construida durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, registra niveles históricos de producción bajo la administración de Claudia Sheinbaum, contribuyendo a reducir la dependencia de combustibles importados.

La refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco, continúa incrementando su producción y se acerca al 80% de su capacidad instalada, consolidándose como una pieza estratégica en la política de soberanía energética impulsada por el Gobierno de México.

De acuerdo con cifras de Petróleos Mexicanos (Pemex), durante agosto de 2026 la refinería alcanzó una producción promedio de 270 mil barriles diarios de combustibles, equivalente al 79.41% de su capacidad de referencia de 340 mil barriles, estableciendo un nuevo récord mensual desde el inicio de sus operaciones comerciales en 2024.

Este resultado representa un crecimiento del 163.5% respecto al mismo mes de 2025 y confirma el avance operativo de una de las principales obras de infraestructura energética construidas en las últimas décadas.

Entre los resultados destacan la producción diaria de aproximadamente 109 mil barriles de gasolina y 106 mil barriles de diésel, combustibles fundamentales para el transporte, la industria y las actividades económicas del país.

De la dependencia energética a la producción nacional

Durante décadas, México mantuvo un modelo energético caracterizado por la exportación de petróleo crudo y la importación de una parte considerable de las gasolinas y el diésel que consumía.

Esta situación generó una importante dependencia del mercado internacional, particularmente de Estados Unidos, dejando al país expuesto a las fluctuaciones de precios y a posibles interrupciones en el suministro.

Con la construcción de Dos Bocas, la adquisición de la refinería Deer Park y la modernización de las seis refinerías existentes, México emprendió una estrategia para incrementar su capacidad de procesamiento de petróleo y abastecer una mayor proporción de su demanda interna.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha destacado que, mientras en 2018 México producía aproximadamente el 30% de las gasolinas que consumía, actualmente esa proporción se ubica alrededor del 80%.

La soberanía energética como asunto estratégico

La importancia de Dos Bocas va más allá de su capacidad de refinación. Producir combustibles en territorio nacional permite disminuir la necesidad de importaciones, aprovechar los recursos petroleros del país y reducir la exposición a las variaciones del mercado internacional.

Además, una mayor producción nacional puede contribuir a fortalecer la seguridad del suministro y mejorar las condiciones para la actividad económica.

La soberanía energética también representa la capacidad del Estado mexicano para tomar decisiones estratégicas sobre sus recursos naturales y su infraestructura, sin depender excesivamente de proveedores extranjeros.

Sin embargo, alcanzar una mayor autosuficiencia requiere mantener la eficiencia operativa de las refinerías, controlar sus costos y continuar diversificando las fuentes de energía, particularmente ante la dependencia que México todavía mantiene de las importaciones de gas natural.

Continuidad de una política energética

Los resultados de la refinería Olmeca reflejan la continuidad de una estrategia iniciada durante la administración de Andrés Manuel López Obrador y fortalecida durante el gobierno de Claudia Sheinbaum.

El incremento de la producción en Dos Bocas representa un avance en el propósito de transformar el petróleo mexicano dentro del país, generar combustibles para el mercado nacional y disminuir progresivamente la dependencia del exterior.

El reto ahora será sostener estos niveles de producción, incrementar la eficiencia del sistema nacional de refinación y avanzar hacia un modelo energético que combine seguridad de suministro, viabilidad económica y sustentabilidad ambiental.

La experiencia de Dos Bocas pone nuevamente sobre la mesa un principio fundamental de la política energética nacional: la soberanía no depende únicamente de contar con recursos naturales, sino también de tener la infraestructura y la capacidad industrial necesarias para aprovecharlos.

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