
Con apenas 31% de aprobación presidencial y una ventaja demócrata de hasta 12 puntos en las preferencias nacionales, Donald Trump enfrenta unas elecciones intermedias que podrían modificar el equilibrio de poder en Washington. El próximo 3 de noviembre se renovará la Cámara de Representantes, parte del Senado y 36 gubernaturas. Los resultados tendrán repercusiones en la economía, la migración, la política exterior y las relaciones con México.
Washington, Estados Unidos, 21 de octubre de 2026.— A menos de dos semanas de las elecciones intermedias estadounidenses, conocidas como midterms, el panorama político comienza a mostrar señales de un cambio en las preferencias electorales. Las encuestas nacionales registran una ventaja del Partido Demócrata sobre el Republicano, mientras el presidente Donald Trump enfrenta los niveles de aprobación más bajos de sus dos mandatos.
El próximo martes 3 de noviembre, millones de estadounidenses acudirán a las urnas para elegir a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, renovar aproximadamente un tercio del Senado y definir 36 gubernaturas, además de numerosos cargos estatales y locales.
Aunque el nombre de Donald Trump no aparecerá en las boletas presidenciales, los resultados serán determinantes para establecer las condiciones políticas bajo las cuales gobernará durante los últimos dos años de su administración.
Demócratas amplían su ventaja mientras Trump cae al 31% de aprobación
De acuerdo con una encuesta de Reuters/Ipsos realizada del 16 al 19 de octubre, el 47% de los electores registrados manifestó su preferencia por candidatos demócratas al Congreso, frente al 35% que se inclinó por los republicanos.
La diferencia de 12 puntos porcentuales representa la mayor ventaja demócrata registrada por esta medición durante el actual ciclo electoral.
El estudio también reveló que solamente el 31% de los estadounidenses aprueba el desempeño de Donald Trump como presidente, mientras que el 66% lo desaprueba. Se trata del nivel de aprobación más bajo registrado por Reuters/Ipsos durante cualquiera de sus dos mandatos.
La encuesta contó con la participación de 1,679 adultos, incluidos 1,279 votantes registrados, y presenta un margen de error aproximado de tres puntos porcentuales para este último grupo.
El deterioro de la aprobación presidencial coincide con una creciente preocupación por el costo de vida, la inflación y el aumento de los combustibles, factores que han adquirido especial relevancia después de las operaciones militares estadounidenses contra Irán.
En materia económica, el 68% de los consultados desaprueba la gestión de Trump, frente a un 33% que la aprueba, de acuerdo con los resultados difundidos por Reuters.
Sin embargo, una ventaja nacional en intención de voto no se traduce automáticamente en una mayoría legislativa. En Estados Unidos, las elecciones al Congreso se definen individualmente en cada distrito y estado, por lo que la distribución geográfica del voto resulta tan importante como el porcentaje nacional.
La Cámara de Representantes: primera gran disputa por el poder
Actualmente, el Partido Republicano mantiene una estrecha mayoría en la Cámara de Representantes, circunstancia que ha permitido al presidente impulsar parte de su agenda legislativa.
Los 435 escaños estarán en disputa el próximo 3 de noviembre, y una modificación relativamente pequeña en el número de representantes podría cambiar el control de la institución.
Para los demócratas, recuperar la Cámara significaría obtener la presidencia de sus comisiones, capacidad para promover investigaciones legislativas y mayores herramientas para supervisar las decisiones del Ejecutivo.
También podrían condicionar la aprobación de presupuestos, cuestionar programas gubernamentales y bloquear determinadas iniciativas presidenciales.
Por su parte, los republicanos buscan conservar el control legislativo para mantener el respaldo institucional a las prioridades de Trump, particularmente en materia fiscal, migratoria, energética y de seguridad.
La importancia de esta elección radica en que el presidente estadounidense no necesita solamente apoyo electoral, sino también mayorías legislativas para concretar buena parte de sus propuestas.
El Senado: una batalla que se extiende a estados tradicionalmente republicanos
En el Senado, los republicanos cuentan con 53 escaños, frente a 47 del bloque demócrata, incluidos los independientes que habitualmente votan con ese partido.
Para conseguir una mayoría efectiva de 51 integrantes, los demócratas necesitan obtener una ganancia neta de cuatro escaños.
La disputa se concentra en estados como Carolina del Norte, Georgia, Maine, Michigan y Ohio, aunque las encuestas también han colocado bajo observación contiendas en Texas, Iowa y otros territorios que respaldaron a Trump en las elecciones presidenciales de 2024.
En Carolina del Norte, el exgobernador demócrata Roy Cooper compite contra el republicano Michael Whatley por el escaño que dejará vacante Thom Tillis. Trump ha intensificado su participación en la campaña estatal para respaldar a Whatley.
Georgia representa otro escenario relevante, donde el senador demócrata Jon Ossoff busca conservar su escaño frente al republicano Mike Collins.
En Maine, la republicana Susan Collins enfrenta una contienda competitiva en un estado que ha votado mayoritariamente por candidatos presidenciales demócratas durante las últimas elecciones.
Texas también ha adquirido especial atención nacional. El republicano Ken Paxton y el demócrata James Talarico protagonizan una de las campañas senatoriales más costosas del país, con una inversión publicitaria que, de acuerdo con Reuters, supera los 500 millones de dólares.
La competencia texana ha recibido importantes aportaciones de grupos conservadores y donantes como Elon Musk, mientras que la campaña demócrata ha destacado por su recaudación entre pequeños contribuyentes.
En Ohio, Michigan e Iowa, las encuestas igualmente muestran contiendas que podrían influir en la composición final del Senado.
No obstante, los márgenes de algunas mediciones son reducidos y se encuentran dentro de sus respectivos márgenes de error, por lo que las preferencias registradas no constituyen resultados definitivos.
Las gubernaturas: 36 estados definirán su rumbo político
Además del Congreso, los estadounidenses elegirán gobernadores en 36 estados, un proceso que tendrá consecuencias directas sobre las políticas públicas regionales y la relación de las administraciones estatales con Washington.
Entre las gubernaturas que concentran atención se encuentran Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Wisconsin, Ohio, Iowa y Alaska.
En Michigan, la contienda enfrenta a la demócrata Jocelyn Benson con el republicano John James, en un estado que ha sido determinante en distintas elecciones presidenciales.
Georgia presenta una competencia relevante tanto por la gubernatura como por el Senado, mientras que Ohio e Iowa registran movimientos en las preferencias que han incrementado el interés sobre sus procesos electorales.
Texas y Florida también serán observados por su peso demográfico, económico y político, además de su importancia dentro de la estructura electoral republicana.
Aunque los gobernadores no participan directamente en la aprobación de leyes federales, sus decisiones influyen en temas como educación, seguridad pública, salud, infraestructura y aplicación de determinadas políticas migratorias.
Asimismo, las gubernaturas pueden adquirir especial importancia en la relación entre los gobiernos estatales y la administración federal, particularmente cuando pertenecen a partidos distintos.
El voto ya comenzó en varios estados
Aunque la jornada electoral nacional está programada para el martes 3 de noviembre, millones de estadounidenses tienen la posibilidad de emitir su voto anticipadamente, conforme a las reglas establecidas por cada estado.
En Georgia, la votación anticipada presencial comenzó el 13 de octubre, mientras que Carolina del Norte inició el proceso el día 15 y Texas el 19 de octubre.
En Georgia se reportaron más de 190 mil votos presenciales durante la primera jornada, una cifra récord para el inicio de una elección intermedia en ese estado.
La votación anticipada constituye un componente importante del sistema electoral estadounidense, ya que permite participar antes de la fecha oficial, mientras que otras modalidades incluyen el sufragio por correo.
Sin embargo, los datos de participación anticipada no permiten conocer por sí solos qué partido obtendrá la mayoría, debido a que el registro partidista de un elector no determina necesariamente el sentido de su voto.
Las primeras proyecciones de resultados comenzarán a conocerse la noche del 3 de noviembre, conforme cierren las casillas en los diferentes husos horarios del país. Algunas contiendas podrían tardar más tiempo en resolverse debido al conteo de votos por correo y otros procedimientos electorales.
¿Qué sucedería si los demócratas recuperan el Congreso?
Una de las principales consecuencias de estas elecciones sería la posibilidad de que Donald Trump tenga que gobernar con una o ambas cámaras legislativas controladas por la oposición.
Si los demócratas recuperan únicamente la Cámara de Representantes, podrían incrementar las investigaciones sobre las decisiones del gobierno, revisar el ejercicio del presupuesto y establecer mayores controles sobre determinadas iniciativas presidenciales.
Si también obtuvieran el Senado, su capacidad de influencia sería más amplia, especialmente en materia de nombramientos judiciales, ratificación de funcionarios y decisiones presupuestarias.
No obstante, incluso bajo ese escenario, Trump conservaría facultades constitucionales importantes, entre ellas el veto presidencial, la conducción de las relaciones diplomáticas y diversas atribuciones ejecutivas.
Por el contrario, si los republicanos conservan ambas cámaras, el presidente mantendría condiciones legislativas más favorables para continuar promoviendo sus prioridades durante los últimos dos años de mandato.
En cualquiera de los escenarios, los resultados no modificarían la duración constitucional de la presidencia de Trump, cuyo periodo concluye en enero de 2029.
La economía y la guerra con Irán, factores centrales del descontento
Uno de los elementos que atraviesan la contienda electoral es la situación económica de los hogares estadounidenses.
A pesar de los indicadores macroeconómicos que la administración presenta como resultados favorables, las encuestas muestran preocupación por el costo de vida, los precios de los combustibles y el poder adquisitivo.
La guerra con Irán ha incorporado un componente internacional al debate electoral, particularmente por sus efectos sobre los mercados energéticos.
El aumento de los precios de la gasolina representa una preocupación cotidiana para millones de estadounidenses y puede influir en la percepción sobre la conducción económica del gobierno.
Mientras los republicanos defienden las políticas de Trump en materia de seguridad, energía y crecimiento económico, los demócratas han concentrado parte de sus campañas en los costos que enfrentan las familias y en las decisiones de política exterior de la Casa Blanca.
Esta combinación de factores ha convertido las elecciones intermedias en una evaluación no solamente del desempeño económico, sino también de las prioridades internacionales del gobierno estadounidense.
Política exterior: Irán, Ucrania y las relaciones internacionales
La composición del nuevo Congreso también podría tener repercusiones en la política exterior de Estados Unidos.
Un Congreso dividido podría aumentar la supervisión sobre las operaciones militares en Medio Oriente, particularmente en lo relacionado con sus costos, objetivos estratégicos y fundamentos legales.
En el caso de Irán, los legisladores podrían promover investigaciones, solicitar informes y debatir restricciones presupuestarias a determinadas acciones militares.
Respecto a Ucrania y Rusia, el equilibrio legislativo podría influir en la discusión sobre asistencia militar, sanciones económicas y compromisos internacionales.
También podrían presentarse diferencias en torno a las relaciones con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y los compromisos de seguridad con los aliados europeos.
Sin embargo, el presidente conservaría un margen importante de actuación diplomática y militar, por lo que un cambio en el Congreso no implicaría necesariamente una modificación inmediata de la política exterior.
México, ante un posible cambio en el equilibrio político de Washington
Para México, las elecciones estadounidenses representan un acontecimiento de especial importancia debido a la profunda integración económica, comercial y social entre ambos países.
Uno de los asuntos centrales será la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que se desarrolla durante 2026 y constituye un proceso fundamental para el futuro de las relaciones comerciales de América del Norte.
La integración de un nuevo Congreso podría modificar el debate político sobre aranceles, reglas comerciales, cadenas productivas y mecanismos de cooperación regional.
No obstante, sería incorrecto asumir que una mayoría demócrata representaría automáticamente una posición más favorable para México, ya que ambos partidos estadounidenses mantienen diferencias internas sobre comercio internacional, protección industrial y políticas laborales.
En materia migratoria, un Congreso con mayor presencia demócrata podría incrementar la fiscalización sobre las deportaciones, el financiamiento fronterizo y las operaciones de las agencias migratorias.
La cooperación bilateral en seguridad, particularmente en el combate al tráfico de drogas, armas y organizaciones criminales, también permanecería dentro de la agenda legislativa.
Para el gobierno mexicano, el resultado electoral podría significar la necesidad de ajustar los mecanismos de interlocución política con Washington, especialmente si el Ejecutivo estadounidense y el Congreso quedan bajo el control de partidos distintos.
Una elección que definirá los últimos dos años del mandato presidencial
Históricamente, las elecciones intermedias estadounidenses han funcionado como una oportunidad para que los ciudadanos expresen su aprobación o inconformidad con el gobierno en funciones.
En 2026, el proceso adquiere especial relevancia por la combinación de factores económicos, conflictos internacionales, debates migratorios y una disminución considerable de la aprobación presidencial.
Las encuestas nacionales muestran actualmente una ventaja para los demócratas, aunque el control efectivo de las cámaras dependerá de los resultados individuales en los estados y distritos electorales.
Los republicanos, por su parte, mantienen una intensa movilización electoral y recursos importantes para competir en los territorios donde se decidirán las mayorías.
El próximo 3 de noviembre no estará en disputa la permanencia de Donald Trump en la presidencia, pero sí una parte fundamental de su capacidad para gobernar.
El resultado determinará si Trump concluye su mandato con un Congreso que respalde sus iniciativas o con una oposición legislativa dotada de mayores facultades para investigar, negociar y limitar determinadas decisiones de su administración.
Para Estados Unidos, el desenlace marcará el rumbo de su política interna. Para el resto del mundo, incluido México, representará una señal importante sobre las condiciones políticas en las que Washington tomará sus decisiones económicas, comerciales, migratorias y diplomáticas durante los próximos dos años.
DBF Noticias | Información internacional
Información basada en encuestas de Reuters/Ipsos, reportes de Reuters, datos de seguimiento electoral y análisis institucional disponibles al 21 de octubre de 2026. Las preferencias electorales pueden modificarse antes de la jornada del 3 de noviembre.
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